Myths and Books
This blog is intended to expose and share all kinds of intellectual information with anyone willing to be objective and open minded. With the exception of using offensive or immorals words, all are allowed to express themselves without restrictions.
Saturday, May 21, 2011
Friday, May 6, 2011
Monday, March 28, 2011
MI PRIMER SONETO ES PARA TI
¡Pienso en tiempo, que es ido!
¡La vida inútil, estrella fugaz!
¡Sin aquella incógnita, lo sagás,
Dejándome tu, solo y perdido!
¡Mirándote en hermosa apariencia!
¡En mi ensoñación he comprendido!
¡Anhelo en tu cuerpo reprimido,
Sin libaciones ni la complacencia!
¡Más, así perdido en mi inocencia!
¡Amarte aquel, tu cuerpo hermoso,
Siento que me asalta impaciencia!
¡El tiempo raudo y sorprendido!
¡Que siente esa urgencia tan voraz,
Amarte y compensar lo sufrido!
¡La vida inútil, estrella fugaz!
¡Sin aquella incógnita, lo sagás,
Dejándome tu, solo y perdido!
¡Mirándote en hermosa apariencia!
¡En mi ensoñación he comprendido!
¡Anhelo en tu cuerpo reprimido,
Sin libaciones ni la complacencia!
¡Más, así perdido en mi inocencia!
¡Amarte aquel, tu cuerpo hermoso,
Siento que me asalta impaciencia!
¡El tiempo raudo y sorprendido!
¡Que siente esa urgencia tan voraz,
Amarte y compensar lo sufrido!
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Nicolas Enrique Chávez Manduley
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Saturday, February 19, 2011
La Reina de Cuba, Nuestra Virgen De La Caridad Del Cobre.
¿Por qué, los cubanos no usamos del gran título que le asigno el Papa Juan Pablo II a Nuestra Reina y Patrona «La Virgen De La Caridad Del Cobre» Y solo le decimos Patrona? Esto le agrada al que se cree “El Rey” ¿Comprenden?
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Nicolas Enrique Chávez Manduley
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Friday, February 18, 2011
Saturday, January 22, 2011
La maldad o perversidad en el hombre
La maldad o perversidad en el hombre
Lo explicado en las primeras estrofas de este artículo no deja lugar a dudas, como diría un humorista local, “así es”, pero lo que sucede es que lo que nos lleva hacia el abismo es el producto del concepto expuesto en el último párrafo. La maldad o perversidad no es simplemente un sentimiento adquirido. No, es un sentimiento innato en algunos a quienes llamamos humanos y no lo son. La mayoría de las personas que vemos en las calles y en los trabajos y que comparten con nosotros no son seres humanos. Más bien son hombres y mujeres que quizás, están evolucionando para llegar a serlos, pero aun están muy lejos de ello.
El ser un humano, es una virtud concedida a algunos hombres por un Poder Superior y se obtiene por herencia; aunque la Ciencia quiera o no probarlo, por aquello de que para estar considerado políticamente correcto, hay que seguir usando la falacia de la igualdad del género, aunque con este lema igualitarista se hayan justificado muchas barbaridades que han afectado de forma indeleble a muchas sociedades en distintos lugares del mundo y como dijo Madame Roland, heroína de la Revolución Francesa: “¡Oh, Libertad, cuantos crímenes se comenten en tu nombre!” Y así, ¿Cómo pueden ser justificados los tiranos que se establecen con el dolor y sufrimientos de muchos? ¿Cómo se le pueden llamar humanos a los que masacran a sus semejantes? ¿Quién o quienes les enseñaron a matar sin ningún tipo de compasión? Puede que todos tengamos la misma figura más o menos, pero eso no quiere decir que a pesar de que poseamos cualidades antropomórficas similares, todos poseamos virtudes sublimizadas, como es el amor, la compasión, la templanza y otros de los llamados frutos del espíritu. Tampoco se puede hacer cambiar a las fieras su naturaleza por muchas enseñanzas filosóficas o religiosas que les expliquen y no se le puede estar echando la culpa a la televisión o al cine ni a ningún otro medio informático, porque eso también es falacia.
Lo explicado en las primeras estrofas de este artículo no deja lugar a dudas, como diría un humorista local, “así es”, pero lo que sucede es que lo que nos lleva hacia el abismo es el producto del concepto expuesto en el último párrafo. La maldad o perversidad no es simplemente un sentimiento adquirido. No, es un sentimiento innato en algunos a quienes llamamos humanos y no lo son. La mayoría de las personas que vemos en las calles y en los trabajos y que comparten con nosotros no son seres humanos. Más bien son hombres y mujeres que quizás, están evolucionando para llegar a serlos, pero aun están muy lejos de ello.
El ser un humano, es una virtud concedida a algunos hombres por un Poder Superior y se obtiene por herencia; aunque la Ciencia quiera o no probarlo, por aquello de que para estar considerado políticamente correcto, hay que seguir usando la falacia de la igualdad del género, aunque con este lema igualitarista se hayan justificado muchas barbaridades que han afectado de forma indeleble a muchas sociedades en distintos lugares del mundo y como dijo Madame Roland, heroína de la Revolución Francesa: “¡Oh, Libertad, cuantos crímenes se comenten en tu nombre!” Y así, ¿Cómo pueden ser justificados los tiranos que se establecen con el dolor y sufrimientos de muchos? ¿Cómo se le pueden llamar humanos a los que masacran a sus semejantes? ¿Quién o quienes les enseñaron a matar sin ningún tipo de compasión? Puede que todos tengamos la misma figura más o menos, pero eso no quiere decir que a pesar de que poseamos cualidades antropomórficas similares, todos poseamos virtudes sublimizadas, como es el amor, la compasión, la templanza y otros de los llamados frutos del espíritu. Tampoco se puede hacer cambiar a las fieras su naturaleza por muchas enseñanzas filosóficas o religiosas que les expliquen y no se le puede estar echando la culpa a la televisión o al cine ni a ningún otro medio informático, porque eso también es falacia.
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Nicolás Enrique Chávez Manduley (Editorial)
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Sunday, January 16, 2011
La Caridad
La Caridad, Realmente no era un barco de paseo, era un parguero. Era un barco de aproximadamente cuarenta pies de eslora que contaba con su camarote y una forma amplia de salón expuesto por los costados y en la parte de atrás o popa, pero que contaba con su techo que nos protegía del sol, pero que no podía evitar que nos entrara el agua por los lados y nos mojara, ya que como explique no contaba con cubiertas laterales o quizás eran de lonas y no las bajaron para evitar la oscuridad. Lo cierto es, que la mayoría veníamos juntos y en el centro del barco, producto que casi todos veníamos vomitados y absolutamente todos mojados y posiblemente, según algunos comentarios, hasta embarrados de la menstruación de algunas mujeres, que como es natural en estos casos, es lo más probable y normal que acontezca. Excepto algunos (muy pocos) que no se marearon y que hicieron su viaje sentados tranquilos en los bordes laterales de la nave, yo diría que la mayoría nos mareamos.
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Nicolás Enrique Chávez Manduley
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